ANTONIO SAURA
Huesca, España, 1930-1998

Antonio Saura  vive con su familia en Madrid, Valencia y Barcelona durante la Guerra Civil. Con una formación autodidacta, empieza a pintar y escribir en 1947, fuertemente influido por el surrealismo. En esa época Saura se definía "como pintor, y sobre todo, como surrealista". En 1953 se marcha a París, donde entra en contacto con el grupo de André Breton, pero sobre todo la lectura del libro de Michel Tapié Un art autre, donde se habla del trabajo de Jackson Pollock, Wols (seudónimo de Wolfgang Schulze), Jean Dubuffet y Jean Fautrier, transformará su producción pictórica. En 1955 abandona el grupo surrealista y vuelve a Madrid. Ahora bien, la ruptura no impide que Saura mantenga algunos supuestos del surrealismo, como la voluntad de mostrar el aspecto negativo y monstruoso del ser humano, lo natural, violento e instintivo; estos elementos persistirán en la composición y el gesto pictórico de Saura, que en gran medida deriva de la escritura automática surrealista. En 1957 Saura forma el grupo llamado El Paso, junto con Rafael Canogar, Manuel Millares, Luis Feito, Manuel Rivera, Martín Chirino, Manuel Viola y Pablo Serrano. Los integrantes de El Paso se consideran depositarios de las vanguardias históricas y representantes del informalismo en España. El mismo año 1957 exponen en Barcelona en la muestra Otro arte, ocasión en que Saura conoce a Antoni Tàpies.

Saura no abandonará nunca la figura humana como motivo, aunque la someta a deformaciones, como ya había hecho en París al descubrir el automatismo y el expresionismo abstracto norteamericano. Un referente importante en su pintura será la obra de Francisco de Goya, sobre todo las pinturas negras, donde, según el propio Saura, se libera todo lo monstruoso. El proceso de transición de la figuración a la abstracción permite la aparición del aspecto monstruoso, asociado conceptualmente a lo irracional, oscuro, "informe", pero también a una tradición iconográfica de la pintura española cuyo exponente histórico más emblemático sería Goya, defensora de la modernidad y muy crítica con las resistencias culturales que la modernidad encontró en España. Esas resistencias y ese conservadurismo ideológico hallarán en el franquismo su máxima expresión.
Saura fue uno de los mayores cultivadores del expresionismo abstracto. Son famosos sus retratos imaginarios, una de sus más destacadas series. Como comenta C. Catalán, sus retratos son espectros de insistentes resonancias afectivas u obsesiones odiosas para el artista: “El deseo de inundar los muros con este desfile de fabulosos ancestros personales, la resonancia espacial y la efectividad pictórica de la elementalidad de manchas negras sobre fondos terrosos, el surgimiento de los rostros afirmadores y convulsos entre espumas y medusas, ¿no será tan importante como la referencia implícita a la imagen detestada y a cuanto ella significa? Y la necesidad de liberarse de esta forma del peso de la historia, ¿no será tan fuerte como la atracción persistente provocada por ciertas obras, no necesariamente las mejores, ya siempre fijadas en el museo personal de las obsesiones?”.

Saura libera en los “retratos imaginarios” sus monstruos, sus temores. El cuadro parece una especie de terapia. Es como sí al pintar exorcizara ciertos demonios de su interior. Así se libera, puesto que controla la imagen de sus miedos, su corporalidad, su forma exterior.




Los 7 pecados capitales



Retrato imaginario de Brigitte Bardot, 1962
óleo sobre tela, 210 x 195
adquisición Instituto Di Tella, 1973




Mesalina



Época:
80.00 - Siglo XX. Transvanguardia/Abstracció
19.70.35 - Informalismo

Nombre:
Mesalina
 
Descripción:
1959. Óleo sobre lienzo. 130 x 97 cm2

 
 Mesalina ha pasado a la Historia como una de las mujeres más promiscuas del Imperio Romano. Su matrimonio con Claudio -del que nació Británico-, cuando tenía 16 años, no impidió que desarrollara una libertad sexual escandalosa a pesar de su escaso atractivo físico. La pretendida reforma de la moral y las costumbres iniciada por Claudio chocó con la actitud de su esposa por lo que Mesalina aprovechó una escapada del emperador para contraer matrimonio con uno de sus amantes llamado Cayo Silio. Enterado Claudio, ordenó matar a Silio siguiendo el mismo destino la propia Mesalina que fue asesinada por dos pretorianos en los brazos de su madre
Correos I
   


Época:
80.20 - Siglos XX y XXI. Arte Último/Abstracción
19.80.25 - Dibujos y Grabados
 
Nombre:
Correos I
 
Descripción:
1977. Litografía. 62 x 81 cm.
 


Correos II



Época:
80.20 - Siglos XX y XXI. Arte Último/Abstracción
19.80.25 - Dibujos y Grabados
 
Nombre:

Correos II
 
Descripción:

1977. Litografía. 51 x 69 cm.

Correos III

 


Época:
80.20 - Siglos XX y XXI. Arte Último/Abstracción
19.80.25 - Dibujos y Grabados
 
Nombre:

Correos III
 
Descripción:
1977. Litografía. 65 x 84 cm.

Correos IV





  Época:
80.20 - Siglos XX y XXI. Arte Último/Abstracción
19.80.25 - Dibujos y Grabados
 
Nombre:

Correos IV
 
Descripción:

1977. Litografía. 51 x 69 cm.
 Nosotras creemos que Antonio Saura escribía alguna que otra carta, que viajaba mucho. Para mantener la comunicación con sus seres queridos , y por lo que se ve también le gustaba pintar en los sobres.





  Época:
80.20 - Siglos XX y XXI. Arte Último/Abstracción
19.80.25 - Dibujos y Grabados
 
Nombre
:
Cruces
 
Descripción:

1983. Litografía. 44 x 58 cm



Personaje (1977) 21 x 26
óleo, acuarela y collage sobre cartón

El aragonés Antonio Saura comienza a pintar y a escribir de forma autodidacta, durante una enfermedad joven larga. Entre 1948 y 1950 él hace pinturas y cartulina en el papel, de la dirección surreal, con la cual la primera muestra hace el suyo, en 1950. A partir 1953 a 1955 una coloca en París, en donde él participa en las actividades del grupo del surrealista y exhibe sus trabajos. Cubierta en Madrid, en 1957, el equipo el paso, crisol verdadero donde se desarrolla la renovación del informalista, tendencia que Saura ha adoptado ya hacia 1954. Más adelante, produce sus presas imaginarias serie, cuadros y Crucifixiones, horquillas en ser humano y los arquetipos ejecutados con técnicas de los informalistas de la dirección neofigurative. En 1964, deja la pintura en telas y se dedica enteramente al trabajo sobre el papel. Vuelve a la pintura en tela en la década de los 80. En su serie de los cuadros imaginarios, Antonio Saura reduce la figura a los esquemas elementales y la utiliza "solamente como la ayuda endotérmica por medio de la cual lleva el término feliz una necesidad de la acción", según él dice. Al recomponer la imagen, la razón original se transporta a los nuevos valores del espacio. Esta operación se coloca dentro de la corriente neofigurative de los principios de los 60, de que, sin la dimisión a los resultados plásticos del Informalismo, intenta recuperar la representación iconic. Este cuadro imaginario de Brigitte Bardot abarca, con los de Felipe II y Rembrandt el viejo, de la galería peculiar del sauriana. La figura de la actriz francesa, mito popular del alcance mundial en los años de la caída de los taboos sexuales, se disturba en varios elementos, que el pintor re-articula a él. La imagen de Brigitte Bardot aparece transformada y, por lo tanto, se disloca el mito.